Había una vez un rey que respondía con sabiduría todas las preguntas que le hacían; cada súbdito que se presentaba ante él salía con la respuesta justa a su pregunta.Cierto día un joven celoso de su sabiduría se propuso tenderle una trampa, iría donde estaba el rey con un pequeño pájaro en su mano le preguntaría si estaba vivo o muerto, si el rey decía que estaba vivo, él apretaría al pájaro en sus manos así al abrirlas el pájaro abría muerto, y el rey se habría equivocado, y si contestaba que estaba muerto lo dejaría volar, se sentía orgulloso y su plan no podía fallar. Fue así que llegó ante el rey y expuso su pregunta:
-¿El pájaro que tengo en mis manos está vivo o muerto?.
El rey luego de mirar al joven a los ojos le respondió:
-Mi querido amigo ¿porqué me preguntas eso a mí si la respuesta está en tus manos?.
Ofendido el joven al darse cuenta que el no podía engañar al rey sabio se marcho después de haber aprendido una lección.
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